Fábula del joven y el conejo
El
joven y el conejo
En un campo muy
lejano a la ciudad había 2 campesinos uno muy viejo como el sol y otro tan
joven casi como un niño. Estos granjeros competían para ver quién tenía la
mejor cosecha y el mejor maíz de toda la región. Estos siempre se la pasaban peleando
por que al campesino Joven llamado Roberto siempre hacía las cosas muy rápido y
a veces no le salían muy bien.
En cambio, el campesino
Luis que era un conejo muy experimentado en la siembra de maíz y siempre lo hacía
con calma, dedicación y paciencia. Cuando comenzaron las épocas de siembra Roberto
como era joven y fuerte pensó que jamás necesitaría la ayuda del conejo Luis, ya
que pensaba que era viejo y torpe.
El conejo Luis comenzó
a sembrar desde muy temprano, Roberto decidió que empezaría tarde porque acabaría
temprano, a pesar de no tener experiencia en la siembra. Al termino del día
Roberto había terminado de sembrar, lo había hecho rápido y de mala manera pues
él no conocía la forma correcta de cultivar el maíz. Roberto tuvo la oportunidad
de pedirle ayuda a Luis, pero pensó que por ser joven y fuerte todo le iba a
salir bien.
Paso el tiempo y
llego la hora de la cosecha, el terreno que sembró Luis tenia mazorcas muy
grandes y frondosas, cuando Roberto fue a cosecha solo cosecho 20 mazorcas muy
pequeñas y en cambio Luis había cosechado miles de mazorcas más que las del
joven. Al término de la cosecha el joven se puso a llorar por que su cosecha era
muy escasa.
Cuando el conejo Luis
paso por ahí e dio cuenta de que Roberto se encontraba llorando por su cosecha
que era muy pobre. Luis consoló a Roberto y le ofreció su ayuda y sus consejos
para la próxima época de cultivo. El joven Roberto dejo de llorar y se puso
contento aceptando la ayuda del conejo. Es así como los 2 se volvieron amigos
inseparables.
La
juventud siempre piensa que por ser jóvenes todo lo saben y siempre todo les saldrá
bien, pero no se dan cuenta de que siempre van a necesitar el apoyo de alguien con
más experiencia para que las cosas marchen bien.
(Autor: Samuel
Balderas Almazan)

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